En la actualidad, es cada vez más común que los nuevos empresarios (empresarios jóvenes de primera  generación), presten atención a temas relacionados con los buenos modales, la diplomacia y el protocolo en los negocios.

El estilo pragmático y relajado para interactuar y resolver problemas de las nuevas generaciones (lo más alejados  de la política y de la burocracia), su muy particular forma de negociar (directa y sin tapujos muy al estilo millenial), así como su intuición natural para identificar oportunidades de negocio a nivel mundial (como una habilidad característica de generaciones 100 % digitales e hiperconectadas). Ha acostumbrado a esta nueva sociedad a  conducirse en el mundo de los negocios bajo las normas de una cultura global. Dejando de lado y dando poca importancia a lo modos, a las formas y a los protocolo que hacían de la labor empresarial una actividad de gran estatus y elegancia en épocas pasadas.

Desde mi punto de vista, la relajación del protocolo, de los modales y de las formas,  por parte de personajes y/o líderes globales ligados al gobierno, a la monarquía (reinas, reyes, príncipes o princesas) y a las altas esferas empresariales (personajes como Mark Zuckerberg, Elon musk  y Bill gates). Han impactado e influido en el modo de actuar de los nuevos empresarios.

A través de su vestimenta sencilla, cómoda y despreocupada utilizada durante sus grandes presentaciones públicas. Estos influencers se han asegurado de enviar un mensaje muy claro para los jóvenes y para la sociedad en general. El anuncio de un nuevo paradigma del comportamiento, del protocolo y de la etiqueta dentro de las elites.

Un nuevo estilo de gestionar el estatus y el poder, desde una pose más humana, más cercana, más libre y menos opulente. Pero al mismo tiempo, más controladora  digitalmente y más desigual que nunca monetariamente.

Una postura tramposa e interesante digna de analizar a profundidad. Y un claro indicador de que sin duda, hemos evolucionado como sociedad para bien o para mal.

Te has imaginado; ¿qué pensarían las antiguas monarquías de un rey que se  casa con una plebeya? (peor aún, con una presentadora de televisión),  o una familia real  donde el futuro rey renuncia a la familia real, o donde las infantas y la reina se pasean por la ciudad en bicicleta. Eso era impensable en aquellos tiempos y políticamente incorrecto. Hoy es un gesto de humildad y sencillez.

Sin duda, los tiempos y los paradigmas han cambiado para bien o para mal, pero si algo tenemos claro es que los buenos modales, el respeto, la cordialidad y la sencillez siempre nos abrirán puertas en cualquier momento de la historia.

La inteligencia cultural y su importancia en los negocios internacionales

Más allá del nuevo paradigma de la etiqueta y el protocolo en los negocios desde un enfoque empresarial millenial. Hay un tema de vital importancia para los negocios que sigue muy vigente hasta nuestros días y del cual vale la pena platicar . Que es “la inteligencia cultural“.

La inteligencia cultural, es uno de los grandes retos de la humanidad y sobre todo uno de los principales obstáculos en el mundo de los negocios.

Entender la importancia de la comunicación intercultural en los negocios internacionale es un tema de suma relevancia para las personas que desean tener éxito con sus proyectos a nivel internacional.

Ya que, a pesar de vivir en una era digital, hyperconectada y colaborativa donde a veces pareciera que el mundo se rige por una cultura global única. Las diferencias culturales y la percepción de la realidad entre las naciones y las personas siguen muy presentes, incluso dentro de un mismo país.

Por ello, es importante conocerlas y comprenderlas para lograr construir relaciones comerciales exitosas.

Desde mi perspectiva existen factores clave que determinan el éxito de la comunicación intercultural efectiva en los negocios, empezando por la apertura de pensamiento (no prejuicios, no paradigmas), la capacidad de adaptación a diferentes contextos, la imitación, y sobre todo la capacidad de relacionarse con personas diferentes de cultura y pensamiento.

“Las naciones como las personas no son peores o mejores que otras, solo diferentes y únicas”.

Es de suma importancia que antes de aventurarnos a iniciar negocios en el extranjero, tengamos la oportunidad de conocer a fondo la cultura de nuestros posibles socios comerciales y si es posible contar con colaboradores internos originarios de ese país, ya que solo ellos son capaces de comprender completamente los sentimientos y necesidades del cliente en base a los valores y rituales culturales de su propio pueblo.

Y sobre todo nunca olvidar que trabajamos con personas, que la comunicación efectiva va más allá del dominio oral y escrito de los idiomas, es algo más complejo. Se trata de conectar con las personas a través de sus creencias, emociones y valores.

Por esta razón, el éxito de los negocios radica en comprender los sentimientos, valores y necesidades de la sociedad donde se pretende incursionar y por supuesto de nuestros clientes.

“Un cliente conectado y satisfecho con nuestro proyecto, es un cheque al portador y nuestro mejor canal de promoción”.

Para concluir me gustaría citar las palabras del doctor Uh Sung Kim, catedrático de la Universidad de Estudios Extranjeros de Busán, Corea del Sur con respecto a este tema: Para el ámbito empresarial, “las diferencias culturales entre los pueblos adquieren demasiada relevancia” debido a que “desconocer los sistemas de valores propios a cada cultura, que se manifiestan en actitudes y comportamientos distintos, pueden derivar en malentendidos que ocasionan problemas”.

Fuente: www.murciaeconomia.com

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