Teletrabajar desde casa pasa factura. Por eso no es de extrañar que algunas localizaciones de las grandes ciudades se hayan convertido en centros de negocios alternativos. Especialmente las que disponen de grandes áreas de terrazas en cafeterías y restaurantes, los nuevos escenarios de trabajo de la era covid para aprovechar el aire libre al menos mientras dure el buen tiempo. “Trabajo desde muy temprano en casa y, cuando no puedo más, me bajo y busco una terraza. Desayuno y sigo trabajando. Salir dos o tres horas supone volverme a concentrar y ser de nuevo productiva para gestionar sin el bloqueo que me produce hacer toda la vida en el mismo ambiente”, sostiene la empresaria Isabel Justo.

Basta dar un paseo por el centro de Madrid para comprobar la afluencia de estos hombres y mujeres de negocios que, provistos de pequeños portátiles, auriculares, smartphone y las mascarillas de rigor, ocupan, por unas horas, las mesas de estas improvisadas oficinas. Desde ellas responden a correos, gestionan y asisten a reuniones. Así lo cuenta Ricardo, camarero en el restaurante Capucchino de la plaza de la Independencia: “En ausencia de turistas, se ven más personas trabajando en la terraza, donde hay una tranquilidad inusual y una muy buena conectividad. Además, se ha multiplicado la demanda de salas interiores para pequeñas reuniones, con lo que los clientes disponen de todos los servicios que brinda una oficina tradicional”. Las horas de trabajo durante el desayuno le reportan a este establecimiento una media de 20 euros por tique. Aunque cada vez son más personas, añade, las que hacen una jornada de ocho horas, aprovechando el almuerzo para reuniones, con un desembolso de 60 euros.

La afluencia de trabajadores a las terrazas es aún más numerosa en la periferia, donde Fernando Ramírez, propietario del restaurante El Olivo, asegura que “la casa se les viene encima”. Su amplia terraza, situada en el polígono empresarial Európolis de Las Rozas, ha registrado un “fuerte aumento de este público que viene a comer y continúa su jornada en remoto hasta que finaliza. Algunos permanecen un rato más para socializar. Ello supone un desembolso aproximado de 30 euros”.

Santinno y Panorama Oyster Bar, en Majadahonda, tienen dos espacios al aire libre donde es frecuente ver gente teletrabajando desde primera hora de la mañana. Iñigo Urrechu, chef de El Cielo de Urrechu, en Pozuelo, situado frente al centro de negocios La Finca, apoya esta opción, pero reconoce que “hay que sopesar rentabilidades para minimizar pérdidas en este annus horribilis para la restauración”. De hecho, la Asociación Madrileña de Empresas de Restauración, AMER, pide “sensibilización” de quienes acudan a restaurantes a teletrabajar para que haya “un flujo rotativo” y se contribuya a paliar pérdidas de un sector tan castigado por la crisis del coronavirus, que ve amenazados los 200.000 puestos de trabajo que genera.

En las terrazas de Barcelona el teletrabajo también supone un pulmón económico. Blanis Duval, encargada de el café El Cuento, reconoce que “la gente que acude a trabajar para desconectar de sus casas está impulsando los ingresos del restaurante”. Lo mismo ocurre en el Café Federal de Valencia, que ha pedido al Ayuntamiento una ampliación de terraza para dar servicio a ese aumento del 30% de las personas que acuden a teletrabajar, “hemos pasado de cobrar un café a un consumo de 20 euros por persona. Cada vez son más los que pasan la jornada completa y no damos abasto”, destaca su encargado Josep.

Para Joan Pons, consejero delegado de WorkMeter, trabajar en remoto exige autoconocimiento para decidir en qué escenario se es más productivo. “Teletrabajar no es sinónimo de trabajar en casa. En EE UU los Starbucks son oficinas donde tienen lugar reuniones de negocios, algo impensable en España antes del coronavirus”, dice.

Zonas híbridas

Aunque la inmensa mayoría de los hoteles permanecen cerrados, hay cadenas que se plantean abrir nuevas oportunidades para minimizar las pérdidas. Optan por establecimientos híbridos, enfocados a ofrecer espacios profesionales y protegidos para el teletrabajo. Es el caso del hotel Aloft Gran Vía Madrid, de Marriott, que bajo el concepto reworking ha rediseñado su lobby en puestos de trabajo a los que se accede previo pago de 12 euros al día. “Un precio que incluye la jornada laboral de 9 a 18 horas, Internet, 20 copias impresas y café y té ilimitados”, detalla su director, Gonzalo Maggi. “Hay empresas que han solicitado como sitio fijo nuestra sala de reuniones habilitada para el teletrabajo como espacio protegido covid-19”. En la misma arteria capitalina, el hotel Santo Domingo está transformando habitaciones en despachos “para aquellas personas que necesiten trabajar en entornos seguros diferentes a sus casas”, indican allí.

Trabajar sin horarios en una isla y con vistas al mar es la propuesta del hotel Eurostar La Toja, en Pontevedra. Su reconversión para trabajar en remoto ha partido de las ideas de los propios clientes en busca de nuevas funcionalidades hoteleras en la era del coronavirus. Las demandas del turista de negocios se centran en: wifi y buena conectividad, interiorismo y mobiliario adaptado (iluminación natural, insonorización o muebles ergonómicos).

La tendencia del uso de estos establecimientos como espacios de oficinas podría incrementar en un 20% los ingresos de los hoteleros especializados en este nicho de negocio, según la consultora inmobiliaria Colliers International. En Europa, cadenas como Zoku, Accor, Ace Hotels, CitizenM y Kerten Hospitality basan la estrategia de algunas de sus marcas en la combinación de espacios flexibles de trabajo y pernoctaciones. Así lo está haciendo el Hyatt Regency Hesperia Madrid, donde su directora, Mónica Friera, subraya el diseño de “zonas polivalentes” para desayunos privados, espacios de reunión y zonas de trabajo equipadas “para atender esta nueva realidad”.

Una demanda en crecimiento, según el presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, Cehat, Jorge Marichal, para quien “esta crisis abre otras oportunidades de negocio. Hay gente que no puede teletrabajar desde casa y cada vez son más los hoteles que ofrecen estos servicios con una calidad superior que la que brinda normalmente un domicilio”.

Meliá también ve la oportunidad de negocio del teletrabajo, que va a ensayar en Cuba, ofreciendo largas estancias al cliente, wifi de alta velocidad, acceso gratis a salas de coworking y descuentos en otros servicios con idea de extenderlos a más destinos.

Fuente: www.elpais.com

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